Broma por un oculista muy particular

Las personas de forma constante van donde el oculista, esto se debe a que sienten molestias en la vista o constantes dolores de cabeza. En la actualidad no solo le falla la vista a los adultos, los niños también tienen que ir para cuidar sus ojos y buscar elementos como las gafas que corrijan posibles daños. En el siguiente vídeo vemos a un grupo de niños que van donde un oculista muy particular.
Cada uno de los niños llega a un consultorio normal, con un oculista que tiene unas grandes gafas, lo que ellos no saben es que hacen parte de una broma y están siendo grabados. La cita de los niños comienza normalmente, les muestran unas cuantas letras para saber si ven bien, pero en el transcurso de la cita le cambian el letrero por uno en blanco.
El oculista le comienza a preguntar a cada uno de los niños que ven en el cartel, pero ellos asombrados responden que no ven nada, intentan en diferentes posiciones pero no logran ver nada, solo dos aseguraron ver unas letras que en realidad no existen, solo por quedar bien con el doctor y no tener que utilizar gafas.

Broma por un oculista muy particular

Broma por un oculista muy particular

Gafas de un oculista muy particular
Para que los niños puedan ver mejor, el oculista les proporciona unas gafas con una capacidad supuestamente un poco mayor, pero en realidad lo que sucede es que cambiaron el cartel por uno que tenía la letra A muy grande. Uno de los niños se quita las gafas y de igual forma ve la letra. Siguiendo con la cita el oculista les da a los niños unas gafas para bucear.
La cita con un oculista muy particular permite que los niños y cada uno de los observadores se diviertan. Cuando los niños tienen puestas las gafas para bucear les pide que le alcancen una botella de agua que se encuentra en una mesa, pero cuando los niños se acercan esta se mueve, o de pronto es un efecto de las gafas.
Siguiendo con la consulta de un oculista muy particular, el doctor le pide a un joven que entre y le pregunta a los niños si lo ven y ellos dicen que sí, después les da unas gafas de 3D y entra el hermano gemelo del muchacho, pero el oculista le hace creer a los niños que están viendo en 3D y que uno de los dos no es real.
Para culminar la cita con el oculista los niños miran una serie de letras por medio de un aparato especial, leen perfectamente cada una de ellas, pero cuando terminan se encuentran con una sorpresa, el doctor se convirtió en un divertido conejo que baila. Después de bailar y divertirse un rato cada uno de los niños pasa el examen
En esta broma los niños son los principales protagonistas, ellos y un oculista muy particular proporcionaron diversión sana a cada uno de los observadores que se encontraban detrás de las cámaras escondidas.

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victor lopez Sobre mí Esta noticia ha sido creada el 12 marzo 2014 a las 13:56 en InicioHumorBroma por un oculista muy particular y si quieres puedes comentarla.
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