ÚLTIMOS DÍAS DE EMBARAZO

Si estas embarazada y estás entrando en la recta final es normal que empieces a inquietarte, no sabes si las cosas que vas sintiendo o los síntomas que tienes son normales y le pasan a las demás embarazas o es algo raro que solo te está pasando a ti. Dudas como por ejemplo molestias que antes no tenías, movimientos del bebé que no sabes si son normales, si se mueve demasiado o demasiado poco o cuando llega de verdad el esperado momento. Aquí os dejo un artículo sobre lo que ocurre durante los últimos días del embarazo. Espero que os sea de ayuda y animo!!!! que ya no queda nada ;)

Las últimas semanas del embarazo son una etapa de vigilia y de pruebas generales, durante la cual el cuerpo de la mamá y el del pequeño se organizan para el feliz acontecimiento. Una serie de sensaciones muy precisas le permite a la mamá comprender que el momento del parto ya se acerca. El parto se debe producir en forma ideal entre la semana 37 y 41 del embarazo.Veamos, por lo tanto, qué ocurre en estos quince días que preceden al parto.

¿Qué cambia en la mamá?

Contracciones que no deben confundirse con los dolores del parto
Las contracciones de los últimos días no deben confundirse con los dolores del parto. Son diferentes porque:

    • Pueden ser molestas, pero poco o nada dolorosas; aparecen, sobre todo, en los momentos de cansancio y se manifiestan mediante una sensación de contracción, que endurece y endurece el abdomen. Son poco frecuentes e irregulares y no producen dolor
    • Las contracciones propias del parto son siempre dolorosas, cada vez más a medida que pasa el tiempo. Se presentan a intervalos regulares, al principio de veinte minutos, después de quince y posteriormente de diez.

El útero hace un ensayo general.
Unos quince días antes del parto el útero se contrae lentamente. El abdomen se endurece y se advierte una especie de oleada que invade la pelvis, incluso durante cinco minutos seguidos. Esta sensación sólo es dolorosa en algunos casos.

El pecho se prepara para amamantar al bebé.
Los senos se hinchan y se endurecen. A través de los pezones aumentan las pérdidas de calostro, un líquido transparente que se convertirá en leche pocos días después del parto.

El bebé necesita más espacio.
El útero ha llegado a su máxima expansión y sobrepasa el ombligo, desplaza el diafragma, oprime los pulmones y obliga a la mamá a jadear con frecuencia. También comprime el estómago, por lo que la digestión es más lenta y a menudo se tiene la sensación de acidez de estómago. El útero también comprime la vejiga, obligando a orinar con mayor frecuencia. Las patadas del niño son menos frecuentes pero más enérgicas, debido a que el pequeño dispone de menos espacio para moverse. En consecuencia, durante la noche la mamá se despierta con frecuencia.

Los primeros síntomas de la dilatación
El cuello del útero está cerrado por un “tapón” mucoso que protege al bebé, formado por una sustancia blanca y densa que se disuelve durante los últimos días del embarazo. Esto da lugar a la producción de densas pérdidas blanquecinas, e incluso de sangre, debidas a una ligera dilatación del útero que favorece la ruptura de los capilares.
Sin embargo, la pérdida del tapón también se puede producir una semana antes del feliz acontecimiento. Por lo tanto, para prevenir sorpresas, es mejor preparar con anticipación la maleta que pensamos llevar al hospital. Asimismo, debemos dejar todo en orden para que la casa siga funcionando correctamente durante nuestra ausencia. Si hacemos esto, en caso de que el parto se adelante, no correremos el riesgo de dejarnos dominar por la angustia y las prisas.

El descenso en el abdomen
Nuestras abuelas lo llamaban “vientre bajo”, y era una de las señales que avisaba de la inminencia del parto. En efecto, durante las últimas semanas, el abdomen cambia de forma para facilitar los preparativos del bebé, que al finalizar el séptimo mes ya se ha puesto con la cabeza hacia abajo. La dirige hacia el cuello del útero y empuja hacia adelante, dando pequeños golpes, para abrirse camino al lado del hueso del pubis. Debido a estos intentos, tiene el cuello flexionado, la barbilla dirigida hacia su propio pecho y la nuca perfectamente apoyada en el cuello del útero. Avanza con la parte más estrecha de la cabeza, lo cual facilitará su salida.

Los movimientos del pequeño
Se voltea cabeza abajo, en dirección al cuello del útero en busca de la salida.
Al llegar este momento, un bebé suele pesar de 2.8 a 3 kilos. Sus órganos pueden funcionar autónomamente y el corazón tiene una frecuencia doble que la del adulto: de 120 a 160 latidos por minuto. Su cuerpo sigue estando unido a la placenta por el cordón umbilical, el órgano esponjoso del que recibe su alimento. Sin embargo, la placenta tiene un ciclo vital muy preciso, de unos nueve meses, al final del cual pierde parte de sus funciones. El ambiente es incómodo y el espacio reducido. Cuando la mamá tenga contracciones regulares cada cinco minutos, el bebé logrará aferrarse a las paredes del útero para empujar hacia la salida.

victor lopez Sobre mí Esta noticia ha sido creada el 1 diciembre 2010 a las 9:33 en InicioMaternidadÚLTIMOS DÍAS DE EMBARAZO y si quieres puedes comentarla.
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